ITINERARIO: Relativo al camino. Descripción de una ruta, con indicación de paradas, fechas, etc.

domingo, julio 06, 2008



DIA DE MUDANZA

El pasado 1 de julio, como es tradición acá, fué el día de las mudanzas. 200.000 habitantes de la ciudad de Montreal se mudaron a un nuevo lugar durante el día Nacional de Canada, dejando sus antiguos lugares, o simplemente arrivando por primera vez a algun lugar dentro de la ciudad. Yo, que me mude por fin al que espero sea mi lugar por lo menos en los proximos 12 meses, no se si haya estado dentro de la estadistica de este día. Sin embargo, si sé que hago parte de los que experimentan esa extraña sensación de arrivar a un nuevo hogar.

Es volver a ser, además de todo, nuevo en el barrio, en el edificio. Andar las calles en bici para saber donde comprar la comida, que sitios, que calles ahora me rodean. Si hace frio en la noche, si los vecinos hacen ruido, si se entra mucho el polvo, o que dias debo sacar la basura. Es como tener de algún modo un sitio oficialmente nombrado en el mundo: 1880 de una calle con nombre de santo, con codigo postal, con puerta y número en ella, con llave que efectivamente abre puertas que ahora albergaran no solo la ropa y las pertenencias, sino también los sueños, y los recuerdos, y todos los amores que traje entre la maleta.

Así, un lugar anónimo empieza a ser propio, temporalmente. Y los ganchos se empiezan a llenar de memorias que se cuelgan, algunas, o que se pegan sobre las paredes, otras, luego de ser desarrugadas un poco con la mano sobre la cama -obviamente no hay plancha ni mesa de plancha, y presiento que dificilmente la abrá-. Y los olores comienzan a dejar de ser ajenos, y se descubren como propios. Y el aire cambia, crece, es ahora más abundante, o al menos eso parece.

Quizás el verano ayude, pues dicen los que saben que en el invierno ese aire se hace un poco escaso, y salir a buscarlo es un poco más complicado. Así que porque no aprovechar el verano, para llenar los armarios, los rincones, la nevera y la alacena con aire calido, con olores y colores, con pedazos, esquirlas, moronas, voces nuevas y viejas.

Pondré entonces junto a la puerta de mi nueva casa, como el cronopio recien mudado, las palabras sobre el muro a falta de baldosas, que inviten a visitarme como si estuviera en casa, a quien quiera que por aqui venga:

"...Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró e hizo fabricar. Las baldosas estaban colocadas de manera que se les pudiera leer en orden. La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía: La casa es chica pero el corazón es grande. La tercera decía: Le presencia del huésped es suave como el césped. La cuarta decía: Somos pobres de verdad, pero no de voluntad. la quinta decía: Este cartel anula todos los anteriores. Rajá, perro."

De "Haga como si estuviera en su casa", de Julio Cortazar,
en
Historias de Cronopios y Famas